El misterio de los honorarios que desaparecen (o por qué no eres tan rico como crees)
- 11 feb
- 2 Min. de lectura
Unas finanzas sanas tienen el origen en una ordenada, programada y bien llevada gestión administrativa de los ingresos contra los egresos. Un negocio al que le duele esa falta de control sobre el dinero o desconoce como entra y sale el dinero, no tiene ni orden ni futuro.
Seguro que te ha pasado: la agenda está llena, has visto pacientes todo el día y así cobras y pagas, un día tras otro, luego al terminar el mes, miras tu cuenta bancaria y te preguntas: “¿A dónde se fue todo el dinero si no he dejado de trabajar?”. 😒
Ten calma! , no es magia negra financiera . Es el síndrome del "Ingreso Bruto Engañoso".
Muchos médicos y terapeutas cometen el error de pensar que si cobran $1,200 por una sesión, por lo menos $1,000 van directo a su bolsillo. Pero antes de que ese dinero llegue a tu café de la tarde, hay una fila de "invitados" que se llevan su parte: la renta, los servicios, los honorarios del Personal, el pago mensual de otros temas: como el software de expedientes, los insumos tanto médicos como de tu sala de espera y, por supuesto, en México todos somos socios de Hacienda.
El síntoma clave de tu desorden: Mezclar la caja del consultorio con la cartera personal.
Si pagas el súper con la tarjeta de la clínica o pagas el tóner de la impresora con tu dinero personal, tienes un caos financiero. Es como tratar de diagnosticar a un paciente usando los análisis de su vecino: simplemente no funciona.
El tratamiento: Conoce tu "Costo por Hora"
Para que tu consultorio sea un negocio sano y no un hobby caro, necesitas saber cuánto te cuesta mantener la luz encendida cada hora.
Suma todos tus gastos fijos mensuales, incluso puedes organizarlos por categoría:
Infraestructura y servicios
Pagos al Personal y otros honorarios profesionales
Operativos y administrativos
Marketing
Financieros
* Consejo clave: Para un consultorio pequeño, es importante mantener estos costos bajos y controlados, ya que representan una parte significativa de los gastos generales y deben cubrirse incluso cuando no hay pacientes.
Sobre ese mismo mes , suma ahora todas las horas que diste servicio en tu consultorio. Divídelos por las horas que realmente atiendes.
¡Sorpresa! Ese es tu punto de equilibrio. 👌
Todo lo que cobres por debajo de eso, te está costando dinero a ti.
Empieza a ORDENAR tus finanzas:
Separa cuentas: Una cuenta para el consultorio, otra para tus gastos personales. Punto.
Organiza los pagos: No sólo por las categorías sino por los días de pago, los montos y comienza a identificar y diferenciar los que son los gastos fijos de los variables.
Asígnate un sueldo: No te lleves "lo que sobre".
Decide cuánto vale tu tiempo, tu talento y transfiérelo a tu cuenta personal cada mes.
Ahorra para tus proyectos de mejora: Ese ultrasonido o ese diván nuevo no se van a pagar solos. Guarda un pequeño porcentaje de cada consulta para futuras inversiones.
Recuerda: Tu consultorio es una extensión de tu vocación, pero también es la empresa que sostiene tu vida. Cuidar sus finanzas es la mejor manera de asegurar que puedas seguir cuidando a tus pacientes por mucho tiempo.

ra de asegurar que puedas seguir cuidando a tus pacientes por mucho tiempo.


Comentarios